La etiqueta "HDR" en la caja de un monitor puede significar experiencias muy distintas según el nivel de certificación VESA DisplayHDR que tenga detrás. Estas son las diferencias clave:
HDR400 es el escalón de entrada: exige un brillo mínimo de 400 nits y un rango de color amplio, pero no obliga a atenuación local (local dimming). En la práctica, muchos monitores HDR400 muestran una mejora de color perceptible pero un salto de contraste limitado frente al SDR — es HDR "de etiqueta" más que una experiencia transformadora.
HDR600 eleva el listón a 600 nits mínimo y sí exige algún sistema de atenuación local, ofreciendo ya una diferencia de contraste más perceptible en escenas con luces y sombras marcadas.
HDR1000 y superior (HDR1400, True Black) representan el HDR real: 1000 nits o más de brillo pico, atenuación local de múltiples zonas (a menudo Mini-LED) y un contraste muy superior. Es en este nivel donde el HDR deja de ser un añadido cosmético para convertirse en una mejora visual clara, especialmente en contenido y juegos masterizados en HDR.
Conclusión práctica: si el HDR es un factor decisivo en tu compra (por ejemplo, para ver contenido HDR de streaming o jugar títulos con ese soporte), prioriza HDR600 como mínimo recomendable, y HDR1000 si el presupuesto lo permite.