La proliferación de portátiles ultradelgados sin apenas puertos ha impulsado una tendencia clara en monitores de oficina y productividad: la entrada USB-C con suministro de energía (Power Delivery) de hasta 90W. Con un único cable, el monitor transmite la señal de vídeo, actúa como hub para teclado, ratón o almacenamiento externo, y además carga la batería del portátil conectado.
Para el usuario esto elimina la necesidad de un dock USB-C independiente, simplifica el escritorio y reduce el cableado — especialmente valioso en configuraciones híbridas donde el portátil se conecta y desconecta a diario. Modelos con esta función suelen incluir también más puertos USB tipo A adicionales para periféricos.
El principal límite sigue siendo la potencia de carga: 65W es suficiente para la mayoría de ultrabooks, pero portátiles de mayor consumo (estaciones de trabajo móviles, algunos portátiles gaming) pueden necesitar más de lo que estos monitores ofrecen, por lo que conviene revisar los vatios exactos antes de asumir que sustituirá al cargador original.
